Romería en Laguna de Negrillos

Hola de nuevo,

Ya sé que esta semana he tenido muy parada la web, pero esto de tener festivos me rompe el ritmo habitual de trabajo, y sumándolo a mis compromisos laborales, estudiantiles y sociales no tengo tiempo para nada. Una vez finalizado el momento de las excusas, paso a relatar cómo nos fue el sábado pasado (día 26 de abril) en Laguna de Negrillos.

El día comenzó con un desayuno a base de un riquísimo bocata vegetal en Veguellina, así que como veis empezó muy bien. Una vez en Laguna de Negrillos nos concentramos en frente de la iglesia de San Juan (si no me equivoco en el nombre, que todo puede ser). Allí y en procesión nos dirijimos a la ermita de Nuestra Señora del Arrabal donde le hicimos un pasillo con todos los pendones en su salida hacia la iglesia de San Juan. Al llegar, de nuevo organizamos otro pasillo para darle la entrada en la iglesia.

A continuación pudimos disfrutar de la “danza de la villa”: nos quedamos maravillados no sólo por la danza en sí sino también por los trajes de los chicos que eran muy bonitos y con el calor que hacía debían estar los pobres axfisiados.

Tras la comida fue lo más divertido del día porque pudimos demostrar nuestras peripecias en frente del castillo de Laguna de Negrillos, donde los pendones estuvieron en exposición. Al pendón de San Cristóbal se arrimaron pendoneros de varios pueblos (Bercianos del Real Camino, Jiménez de Jamuz, Sariegos) a parte de nosotros para hacer disfrutar un rato a grandes y pequeños, que se acercaron para mirar el espectáculo.

Se pueden resaltar varias cosas. Mi reencuentro con Jamín (mi amiguete de Sariegos), al que hacía ya varios meses que no veía, y con algunas de mis amigas de Palacios; espero poder ver al resto este domingo en Genestacio. Por fin Miguel ha cogido el pendón de San Cristóbal, aunque lo coge con un miedo… hay que decir a su favor que no puede venir todos los días en las que hay romerías, que sino ya sería un crack. Hice mi primer agujero a la camiseta, así que le voy a tener que poner una peganita de estas de las que se ponen en las rodilleras de los niños: si es que no me puedo despistar ni un segundito y menos pujando el pendón de San Cristóbal.

Como veis, ¡fue un día redondo!