Exaltación de los productos leoneses en Sevilla (18 al 20 de enero de 2008)

Hola a todos,

Como sabéis algunos de vosotros, este fin de semana estuve en Sevilla gracias a la invitación que la Casa de León en Sevilla hizo a la Asociación de Pendones del Reino de León. He de decir que lo peor de todo el viaje fue las largas horas en el autobús: suerte que la compañía y la conversación nos permitió pasar tantas horas de una forma agradable. Íbamos 10 pendoneros de Santibáñez, 5 de San Cristóbal y un perdido de Huerga (Víctor); y por supuesto pendoneros de otros pueblos: Mansilla Mayor, Palacios, Ardón,…

Salimos a las 12 h. de la noche del viernes y llegamos sobre las 9:30 h. de la mañana. Tras dejar la maleta en la habitación pudimos disfrutar de un desayuno a base de Coca-Cola y un bocadillo de jamón con tomate delicioso. Después nos acercamos a ver la Macarena y la Alameda de Hércules; algunos se acercaron a ver al Cristo del Gran Poder. Finalmente terminamos la mañana comiendo en la Casa de León en Sevilla, que se encuentra situadad en frente del estadio del C. F. Sevilla.

Después de comer un autobús nos acercó a la Puerta de Jerez, y aprovechamos para recorrer algunos de los puntos más característicos de Sevilla (la Plaza de España, la catedral, la Giralda,…), antes de acercarnos al punto de partida del desfile de pendones: la Plaza de la Magdalena.

El final del desfile se realizaba en la Plaza del Ayuntamiento (o Plaza Nueva). Fueron alrededor de dos horas caminando, explicando que eran los pendones, viendo la cara de sorpresa de los sevillanos que se acercaban a nuestro paso,… He de decir que parecía una “paparazzi” profesional: en una mano una cámara de video (la de Roberto), en la otra mi cámara de fotos, dos bolsos colgados, la chaqueta,… vamos ¡que parecía un perchero con patas!

Lo mejor del desfile: lo bien que me defendí pujando el pendón de San Cristóbal, la exhibición que mis compañeros hicieron al final (en especial, cuando Estebán levantó el pendón con la mano). Fue increible, y no porque no le haya visto antes hacerlo; sino porque sacó fuerzas de su corazón para hacerlo; y eso dice mucho de él y de la pasión que siente por los pendones. Eso es justamente lo que yo siento cuando pujo el pendón. Al fin y al cabo, es lo que verdaderamente hace bonito todo lo que rodea “al pendón”.

Al final, una ofrenda de flores, la canción del himno de león tocada por los dulzainas y un “Viva León” seguido de un “Viva Sevilla”, que cerraban uno de los mejores días como pendonera.

El resto del viaje: una cena divertídisima en la Bodega Soto y la comida del domigo en un merendero de Mérida junto al puente Romano. Llegamos a León a las 22:30 h. del domingo, cansados pero contentos.

Desde aquí agradezco a los encargados de la Asociación de llevar a cabo la organización del evento, el gran trabajo que han desarrollado y lo mucho que nos han hecho disfrutar a todos nosotros.

¡Fue una pasada!

Lorena


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