Vuelta de la Virgen de Castro

Si la ida nueve días antes fue emocionante no menos lo fue la vuelta el 24 de mayo, empezando porque no se había salido de Astorga y aparecieron las primeras gotas de lluvia. Eso sí, la gente iba preparadísima para el momento, y los chubasqueros y los paraguas abundaban a lo largo y ancho del recorrido. El número de pendones y pendoneros era mayor que para la ida.

Lluvia en la vuelta de Castro

Tras estos momentos de incertidumbre en los que refugiamos el pendón de Santibáñez para que no se mojara mucho… pudimos continuar el camino con pequeños momentos en los que los rayos de sol salían entre las nubes, pero dándonos esa pequeña tregua para llegar sin problemas a nuestro destino: Castrotierra.

Si la ida se nos hizo corta, la vuelta mucho más. Se ha notado como las diferentes salidas que se hacen durante el año ha mejorado y facilitado que los pendones fueran más rápido.

Esta vez encabezaba la expedición el pendón de Santa Marina del Rey, que en la ida no pudo asistir, seguido del pendón de Huerga de Garaballes. Nosotros volvíamos de nuevo delante de Valle de la Valduerna, a los que a la ida tuve el placer de coger el pendón.

Subiendo la cuesta de CastrotierraLa verdad que mi cuerpo no estaba para muchos trotes ese día, pero la ilusión por llegar a Castro me hizo sacar las fuerzas para poder ayudar a mis compis de Huerga de Frailes que se estrenaban en la romería con el pendón. Cuanto más nos acercábamos a Castrotierra mayor era el número de personas. El ambiente era fabuloso.

Ya en la recta final, en la subida a la iglesia, donde a la llegada tendría lugar una misa, la gente se agolpaba a ambos lados de la carretera. Este fue el momento más emocionante donde subimos el pendón de Huerga todos los que lo habíamos pujado durante todo el camino, sin prisas pero sin pausa, disfrutando cada segundo y haciendo disfrutar.

La anécdota del día es que delante llevabamos los pendones de Astorga e iban alucinando de que hubiera chicas pujando el pendón con tanta facilidad. Si es que… a ver si se acostumbran porque cada vez somos más chicas.


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