Romería de la Virgen de Perales en Bercianos del Real Camino

El 7 de Junio se celebró una de las romerías más bonitas del año, y es la que tiene lugar en Bercianos del Real Camino. A finales de Abril la Virgen de Perales fue trasladada a la ermita de San Roque que se encuentra a las afueras del pueblo aproximadamente a un kilómetro y medio de distancia , donde estuvo todo el mes de mayo. En esta jornada se retornó a la iglesia del pueblo arropada por los pendones y por todos lo devotos del pueblo.

El sol no quiso acompañar mucho durante el recorrido, pero no le quitó el valor y la belleza que tiene la procesión. Además, sorprende ver como los peregrinos que se dirigen a Santiago sacan sus cámaras fotográficas para retratar la estampa de ver a los pendones ondeando.

Después de la romería degustamos una rica fideuá, y terminamos el día bailando y disfrutando al son de los músicos de Jiménez.

Romería de la Virgen del Barrio, patrona de la Tercia y Arbas

El 31 de mayo sLa Virgen de Golpejar y Barrio durante la bendición de los campos e celebró la romería de la Virgen del Barrio, una romería que ha sido recuperada después de varios años sin que se celebrara. Fue un día completito y muy caluroso, pero sólo por el paisaje merece la pena acercarse a conocer esta bonita región de León.
A las 12 de la mañana nos concentramos en el Barrio de la Tercia donde tenía lugar una procesión y una bendición de los campos. La verdad que las vistas con tanto colorido alrededor de la ermita daban al lugar un marco encantador. Tras la misa, nos repartieron unos bollos preñados y unas coca colas.
Entonces nos dirigimos a Casares de Arbas, desde donde saldríamos hasta Cubillas de Arbas, unos dos kilómetros de distancia. En ambos lugares nos dieron un piscolabis para reponer fuerzas. Antes de partir un grupo tradicional nos deleito con sus bailes al son de la pandereta.
He de destacar que este día se animaron a coger el pendón Estela y Piedad, si es que… ¡menudas chicas tenemos en Santibáñez!

Vuelta de la Virgen de Castro

Si la ida nueve días antes fue emocionante no menos lo fue la vuelta el 24 de mayo, empezando porque no se había salido de Astorga y aparecieron las primeras gotas de lluvia. Eso sí, la gente iba preparadísima para el momento, y los chubasqueros y los paraguas abundaban a lo largo y ancho del recorrido. El número de pendones y pendoneros era mayor que para la ida.

Lluvia en la vuelta de Castro

Tras estos momentos de incertidumbre en los que refugiamos el pendón de Santibáñez para que no se mojara mucho… pudimos continuar el camino con pequeños momentos en los que los rayos de sol salían entre las nubes, pero dándonos esa pequeña tregua para llegar sin problemas a nuestro destino: Castrotierra.

Si la ida se nos hizo corta, la vuelta mucho más. Se ha notado como las diferentes salidas que se hacen durante el año ha mejorado y facilitado que los pendones fueran más rápido.

Esta vez encabezaba la expedición el pendón de Santa Marina del Rey, que en la ida no pudo asistir, seguido del pendón de Huerga de Garaballes. Nosotros volvíamos de nuevo delante de Valle de la Valduerna, a los que a la ida tuve el placer de coger el pendón.

Subiendo la cuesta de CastrotierraLa verdad que mi cuerpo no estaba para muchos trotes ese día, pero la ilusión por llegar a Castro me hizo sacar las fuerzas para poder ayudar a mis compis de Huerga de Frailes que se estrenaban en la romería con el pendón. Cuanto más nos acercábamos a Castrotierra mayor era el número de personas. El ambiente era fabuloso.

Ya en la recta final, en la subida a la iglesia, donde a la llegada tendría lugar una misa, la gente se agolpaba a ambos lados de la carretera. Este fue el momento más emocionante donde subimos el pendón de Huerga todos los que lo habíamos pujado durante todo el camino, sin prisas pero sin pausa, disfrutando cada segundo y haciendo disfrutar.

La anécdota del día es que delante llevabamos los pendones de Astorga e iban alucinando de que hubiera chicas pujando el pendón con tanta facilidad. Si es que… a ver si se acostumbran porque cada vez somos más chicas.

Ida de la Romería de la Virgen de Castrotierra

Por fin… llegó el gran día. Después de cinco años de espera, por fin pudimos disfrutar de la ROMERÍA DE CASTRO. La gran romería de la zona del Teleno, en la que todos los romeros recorren los casi 19 kilómetros que hay entre Castrotierra de la Valduerna y Astorga.

Y es que para mí, y para cualquiera que haya tenido la suerte de asistir a esta romería, nota como no hay otra igual, empezando por la distancia que hay que recorrer, y finalizando porque aunque no se sea practicante son pocos los que no sueltan alguna lágrima cuando la Virgen entra por las puertas de la catedral de Astorga rodeada por tantísima gente y arropada por los pendones de la Valduerna. Ahí es donde realmente se vive la emoción, donde se pierde a los compañeros y donde uno se da cuenta realmente de que el sacrificio y los esfuerzos por llegar a tiempo han merecido la pena. No olvidemos que estamos hablando de un viernes, y que son muchos los que tienen que trabajar por las tardes.

Sobre las tres de la tarde aproximadamente, nos dirigíamos hacia Castrotierra, pero no nos pudimos acercar hasta el pueblo porque los pendones ya comenzaban su peregrinar, encabezados por el de Huerga de Garaballes; después de la misa en la iglesia del pueblo.

No eran muchos los pendones que salían de Castro, pero sí los que se unieron por el camino sobre todo después de la parada que realizamos para comer el bocata; justo antes de salir a la carretera nacional. A medida que avanzábamos hacia Astorga cada vez era mayor la multitud de personas que se unían; y la vista no acanzaba a recorrer el pasillo de gente que nos rodeaba.

La parte más emocionante: la entrada en Astorga, y por supuesto el recorrido por la Plaza de los Maragatos, donde más de uno se llevó un susto con el pendón de Santibáñez, y la entrada a la catedral donde quedaría el pendón durante 9 días.

Romería en Genestacio, el 8 de mayo por la tarde

El pendón de GenestacioTras la comilona de Jiménez de Jamuz, nos dirigimos a Genestacio donde, como el año anterior, se organizaba una bonita romería; con el aliciente este año de que inauguraban un bonito pendón que al parecer había estado escondido en una ermita cercana al pueblo. No fueron necesarias muchas indicaciones para que los pendoneros del pueblo se pusieran manos a la obra y le pillaran el tranquillo. Algo más le costó al que llevaba el remo, pero todo es ponerse.

Como el año anterior, el recorrido fue precioso. Nos dirigimos a una ermita donde se les hacía una ofrenda a las imágenes para luego volver por donde habíamos venido hasta regresar de nuevo a la iglesia del pueblo.

Tras esto, un pinchín para reponer las fuerzas perdidas.